Una explicación biológica para las adicciones

Una explicación biológica para las adicciones

En el mundo en el que vivimos, los seres humanos hemos desarrollado innumerables adicciones que llegan a dificultar en gran medida nuestra existencia. Así, no son sólo las drogas las que nos “enganchan”, sino que también hay decenas de comportamientos o elementos a los que podemos sucumbir de un modo poco deseable (la comida, las compras, el trabajo, el sexo, la violencia…). Veamos una posible explicación científica para que esto suceda.

Como todos sabemos, hay varios comportamientos que son vitales para la supervivencia. Entre ellos destacan dos: la alimentación y el sexo.

Dado que sin ellos la raza humana se extinguiría, nuestro cerebro ha desarrollado un sistema que favorece la repetición de dichas conductas. Es decir, cuando comemos o practicamos sexo se liberan en determinadas zonas cerebrales una serie de sustancias que nos causan placer, y de esta forma aprendemos que se trata de algo positivo y volvemos a hacerlo.

Estas zonas componen el llamado circuito del placer, el cual está formado por varias estructuras que comprenden el sistema límbico, como son los ganglios basales, el núcleo accumbens, el hipocampo, etc. Las sustancias que se liberarían serían principalmente la dopamina, las endorfinas y la serotonina.

Sin embargo, se plantea que este sistema sería imperfecto, puesto que muchas otras conductas causarían de forma no natural el mismo efecto en nuestro cerebro. Es el caso de las drogas o de algunos comportamientos como las compras, el trabajo o el juego compulsivos.

Por poner un ejemplo, en un experimento se descubrió que unas ratas se estimulaban el núcleo accumbens a sí mismas mediante descargas eléctricas gracias a la presión de una palanca. Al hacerlo, se olvidaban incluso de comer y de practicar sexo, como si esa estimulación hubiera cubierto la cantidad de placer necesaria.

Y esto es lo que sucede con la mayoría de las drogas y elementos adictivos. En un principio nos causarían placer, pero dado que los receptores cerebrales se habitúan, cada vez necesitamos más y más estimulación para obtener el mismo efecto. Por eso muchas personas pasan tantas horas frente al ordenador, la televisión o los videojuegos, como un modo de buscar experiencias nuevas y más prolongadas.

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Comentarios  

 
#2 SomosPsico 15-07-2011 10:19
Juan, quizá la búsqueda de la perfección o la perfección en sí misma no sea tal, pues algo que predispone al sufrimiento jamás puede ser "perfecto". Es un bonito dilema. Nos encanta que nuestros artículos os hagan reflexionar. Un saludo
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#1 juan Llodrá 14-07-2011 11:42
:-? Realmente rozamos la perfección, en cuanto a especie que procura su expansión. Hasta el punto de superar lo límites y resultar perjudicial.

Acaso falla el controlador de todo eso, si es que lo hay, o mejor que no intervenga, pues me da la sensación que cada vez que intentamos gobernar esos impulsos primarios, la liamos de mala manera.
Sobre todo cuando esos controles deriva en leyes.
Me gusta vuestro bloc, lo sigo. no lo dejéis.
un abrazo juan llodrá
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